Historia

Los albores del Siglo XX encontraron a la “Casa Mayor” de la Policía duraznense en la misma ubicación dónde hoy se sitúa; es que aunque parezca raro y sea desconocido para muchos allí nació cuándo Rivera delineó la Villa y otorgó “…un solar medio, con frente al Sur, sobre la Plaza Mayor destinado a sede de la Casa Consistorial, que nunca se edificó para ese objeto, dónde está actualmente la Jefatura de Policía. La ocupó y pobló con su esposa Santos  Berdúm, el Oficial de Dragones Bonifacio Calderón”, que mas tarde desertara y dejara  a su familia abandonada”.

Para la historia la creación de la Jefatura fue materializada con la designación del  1er. Jefe Político y de Policía para Durazno, el Coronel Bernardino Arrúe, hecho que aconteció el 1ro de Agosto de 1830.

Doña Santos Berdúm debió de haber cumplido con algún mandato predestinado de la historia, pues alquiló una pieza al Juzgado Ordinario, otra a la Comisaría del Ejército y otra para Oficinas de la Policía…

Los títulos nos enseñaron el camino que la propiedad recorrió, pasando de manos de Doña Ramona Fernández por 5.500 pesos, a las manos del Estado en el año 1862, cuándo todavía era una casa, documento que fuera extendido por el Escribano Público del Juzgado de Paz de la Villa de Durazno, Dn. Gabriel Orgaz Pampillón, según Parallada “el primer profesional de la Escribanía radicado en la Villa en los años siguientes a 1850”.

La década de 1900 a 1910 fue sin dudas especial para la Jefatura.

Pasaría de aquella casa de paredes de piedra y tacho de paja, al actual edificio; soberbio y lujoso para la época, de importante arquitectura después; y ahora con el paso del tiempo casa Mayor de la institución cuyas paredes albergan casi un siglo de vida en historia.

Antes debemos de nombrar a los Jefes de Policía que estuvieron en la época. Jefes que se trataban de los antiguos “Jefes Políticos y de Policía”, denominación desaparecida a partir de la Constitución del 17 con la aparición de la figura del Intendente Municipal. Antes, aquellos delegados del Poder del Ejecutivo, asumían la doble y secundaria tarea de comandar a la Policía del departamento.

El edificio de la Jefatura sin duda integró las características de un estilo todavía en lucimiento en viejas casonas,  y edificios de esta Ciudad, como en tantas del país. Líneas que dominaron la arquitectura de la segunda mitad del Siglo XIX y dieron una fisonomía casi uniforme a las ciudades, producto de las obras y el ingenio de modestos pero hábiles artesanos que trazaron una gran parte de la historia menor de nuestra riqueza artística.

Las ideas del Sobrestante de la obra de descendencia italiana Juan Perrone se instalaron definitivamente en la construcción; el Arquitecto Pedro Prat quiso que su fachada única se dotara de molduras cóncavas simulando juntas de bloques pétreos, poniendo cornisas superiores con dentículos, balcones y abundancia de motivos florales. El contratista de la obra Don Eduardo Costa Bonavia vió encender las luces en mes de Marzo de 1910.

La Jefatura quedó así provista de un hermoso edificio, el cuál se adaptó cambiando las oficinas una y otra vez en búsqueda de su mejor funcionamiento. La primera Oficina en establecerse fue una denominada “Oficina Central”, precursora de la actual Secretaría General, oficina que daba trámite a casi todo lo concerniente a la Jefatura.

Otro lugar preponderante lo ocupó durante muchísimos años la denominada “Comisaría de Ordenes”, antecesora de la Oficina de Guardia, la que agrupaba una cantidad de cometidos, incluyendo la recepción de los miembros de la prensa que acudían a ella a buscar sus “noticias”.

Sabemos que fue aquella una época de obras nacionales, de mucho porvenir y progreso para la nación, que el Presidente Williman creó el Ministerio de Obras Públicas, creó Catastro, y durante su Presidencia se obtuvo por primera vez superávit en los ejercicios económicos anuales.

Nuestro ambular por las calles de esta ciudad nos familiarizó con la vista que nos ofrece la fachada del edificio de la Jefatura de Policía, dándonos de ella esa imagen que perdura en la memoria; con sus líneas y sus trazos que se han arraigado en Durazno como recuerdos muy queridos.

 FUENTE:    “La Jefatura de Policía de Durazno, Una breve reseña de su Historia”. 2006. Cristian Pintos.